Celda 211

Posteado el 17/03/2010 por admin

El último filme de Daniel Monzón es, según nuestra opinión, de lo mejorcito de 2009. Basada en la novela homónima de Francisco Pérez Gandul, es un regalo para el cine español que no se puede dejar pasar. En este drama carcelario el actor Alberto Ammann, que interpreta el papel de Juan, se adentra en una improvisada e involuntaria aventura en una prisión de Zamora que desgraciadamente no termina como él esperaba tras esos breves segundos de lucidez en la celda en que queda atrapado tras el motín que se origina en la prisión donde iba a trabar y que da nombre a la película, la “Celda 211”.

Junto con el ya reconocido como Mejor Actor 2010 Luis Tosar interpretando a Malamadre, cabecilla de los demás presidiarios, protagoniza un mano a mano plagado de miedos, intriga, confianza y desconfianza, envidia, ética, esperanza, forzada convivencia y perspicacia del funcionario para desenvolverse en un entorno que conocía desde fuera pero no desde dentro. Es una de esas películas que consiguen atraparte e introducirte en la historia, que te identifiques con los personajes, gracias al excelente guión y las situaciones y escenas de tensión que este plantea, unos diálogos que nos llevan a interesarnos constantemente por la trama sin apartar los ojos de la pantalla ni un instante.

Un punto a destacar es la evolución de los personajes a medida que transcurre el tiempo dentro y fuera de la prisión, la frialdad de los presos frente momentos de presión y la dificultad de mostrar sentimientos, o el escudo de valentía del funcionario de prisiones contra el miedo y la ansiedad al hacerse pasar por reo ante la posibilidad aparentemente inevitable de ser tomado como rehén.

El director Daniel Monzón nos presenta el desarrollo de unas personalidades muy estudiadas y conseguidas, que se complementan con la aparición de una inocente Marta Etura, mujer de Juan y víctima de un impetuoso Antonio Resines, un caracterizado Javier Bardem con acento latinoamericano, o también actores secundarios como Manolo Solo, Manuel Carroza o Vicente Romero. Por fin podemos decir que el cine español no tiene nada que envidiarle al de Hollywood.

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