

Joaquín Sabina. Sólo con el nombre ya no hace falta decir quién es. Es único en la música, un pilar de la música y un icono musical. Es de los pocos que hace todo bien y sabe cómo hacerlo, un éxito que ha ido aumentando con los años. Y es que Sabina es como el buen vino, mejora con los años.
Sabina es el gran cantautor español. Es un grande, es poeta, escritor y músico. Ha grabado un disco en que colabora Pereza, “Vinagre y rosas”. Es el disco más vendido estas navidades y uno de los más vendidos este año. Su primer sencillo, “Tiramisú de limón”, compuesto por Pereza, comienza con un aire muy melancólico y cambia después al rock con un sonido fuerte, compacto. Él escribió la letra, como siempre, y dejó la música a Pereza. Su disco lo componen las canciones “Tiramisú de limón”, “Viudita de clicqout”, “Cristales de bohemia”, “Parte meteorológico”, “Ay! Carmela”, “Virgen de la amargura”, “Agua pasada”, “Vinagre y rosas”, “Embustera”, “Nombres impropios”, “Menos dos alas”, “Crisis” y “Blues de alambique”. Las canciones “Embustera” y “Crisis” son unas de las mejores del disco, puro rock and roll con el toque Sabina. “Menos dos alas” es una rumba dedicada a Ángel González donde ves que no hay ningún estilo que se le pueda resistir. Pero “Viudita de clicqout” y “Virgen de la amargura” es un rock barato y vendido, son las peores del disco. Cuando escuchas “Ay! Carmela” no sabes si dormir o parar el disco ya. Por último, nos regala ya una canción que es el “Blues de alambique” y te enamoras del disco cuando escuchas “Violetas para Violeta”, con música de Violeta Parra y donde Sabina ha escrito una letra magistral. Te guste o no te guste Sabina, o te guste un disco más que otro, cuando acudes a uno de sus conciertos saca a relucir una habilidad única: consigue que comulgues con su religión. Tienes que reconocer que tiene una musa que nunca se va de su lado, es un maestro.









