Por Isabel Ginés
La entrada de este Blog viene al leer esta entrevista sobre las reflexiones de Marcus Hurst. Proust se embarcó en la búsqueda del tiempo perdido con menos pasión de la que pone nuestra época postmoderna en apresar el tiempo real, esta fugacidad que llamamos presente.
Informar en tiempo real, la obsesión que está sustituyendo a la web semántica que todos parecen haber aplazado. Twitter y lo inesperado de su éxito fulgurante (tanto que aún los grandes de Internet no lo han asimilado) tiene parte de culpa en la actual explosión por el tiempo real.
El Twitter se puede decir que es un nuevo medio de comunicación de masas, es así desde que informa la gente de todo el mundo sobre noticias que pasan en el momento de los países, ciudades, pueblos donde informan. Se empezó a informar y dar auge a esto con el desastre de las elecciones en Irán como con el golpe de estado en Honduras, Twitter ha dado el paso definitivo como nuevo medio de comunicación a tiempo real, copando la cuota de información 2.0 del mes de junio. Creo que casi todos tenemos una relación amor/odio con la sobre-información. Por un lado es maravillosa la velocidad con la que saltan las noticias actualmente por la red de una página a otra. Por otro, la ausencia de filtros inteligentes más allá de la propia capacidad de uno para seleccionar sus feeds en Google Reader provoca un empacho matutino difícilmente digerible.
También he oído comentarios como “Twitter es un informador pero también desinformado, se dan muchas versiones y nunca sabes bien cuál es la verdadera, es mejor coger un periódico digital o impreso” y no falta razón, te puedes adelantar y enterar de muchos temas pero la información entera y documentada siempre será de los medios de comunicación clásicos.
Y leí hace poco en un blog que es bueno Twitter porque da información y no da tragedias, la televisión sólo da tragedias y violencia, que los periodistas nos centramos en esto y se necesitan medios que den menos valor a esto, y yo me remito a la cita textual de un buen periodista que me encanta, Ryszard Kapuscinski: ”Ahora se suele criticar a la televisión por transmitir tanta violencia, cuando más cruel ha sido la Biblia: en sus páginas se come a niños, se llama a matar a los enemigos, se queman casas, se sacan los ojos a los hombres. Los dueños de la televisión moderna no han inventado nada nuevo”.









