
Por Isabel Ginés
Muere a los 89 años de edad el escritor vallisoletano que fue un ferviente defensor de la lengua castellana y el último gran referente que tiene la literatura española.
“Al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales”.
España despide hoy a otro de sus grandes escritores, Miguel Delibes, el último gran referente de las letras castellanas del siglo XX.
Delibes recibió los premios más importantes de las letras hispanas y fue uno de los autores españoles más adaptados al cine y al teatro, así como uno de los primeros en alertar de las graves consecuencias de la agresión humana a la naturaleza.
Su escribir era un arte al que poco tenemos acceso y él tenia todo el acceso, el castellano pierde con él a su gran maestro, un genio de la escritura y su mejor paladín, el escritor más capaz y fulgente en la milenaria lengua de Cervantes durante los últimos siglos.
Uno de los más prestigiosos de una gran generación con los grandes escritores como: Camilo José Cela, Carmen Laforet, Ana Mª Matute, Gonzalo Torrente Ballester, Ignacio Aldecoa, Rafael Sánchez Ferlosio, Carmen Martín Gaite, Juan Goytisolo y Alfonso Grosso.
Se culminó en su modesta o austera literatura con su toque de clase y elocuencia, un maestro de las letras, un escritor que nunca cesó de ganar premios y de culminar la mejora en cada una de sus obras.
Su última gran obra, “El hereje”, homenaje a Valladolid, se publicó en 1998, recibiendo el Premio Nacional de Literatura como reconocimiento.
El 1 de febrero de 1973, Miguel Delibes fue elegido miembro de la Real Academia Española, ocupando el sillón “e”, vacante por la muerte de Julio Guillén. Ese mismo año, en diciembre, fue también elegido miembro de la Hispanic Society of America. Antes de terminar el año, publicó “El príncipe destronado”, su décima novela. El 22 de noviembre de 1974 falleció su esposa, Ángeles de Castro, a los 50 años de edad, algo que marcó profundamente al escritor para el resto de su vida.
Despedida triste y solemne, para un maestro de las letras, polifacético y su inconfundible manejo del idioma, ese castellano único, preciso, expresivo y con sus oratorias precisas. Era un escritor respetado, influyente y un ejemplo para todo aquel que decide o decidirá ser escritor.
Hoy el cielo llora al vallesoletano predilecto, un maestro que deja un vacío en el mundo literario y los corazones de aquellos que aman la literatura, “El camino” fue su obra, ahora llegó su final del camino.









